2 de agosto de 2013

Hambre no es esa sensación que te entra a las siete de la tarde después de un día de playa. Eso es simple apetito chiringuitero. Cervecero y taperil. Tan nuestro. Lo sabían muy bien las abuelas. Cuando llegábamos del colegio diciendo "estoy muerto de hambre", la respuesta, invariable, era siempre la misma: "qué sabrás tú lo que es tener hambre, niño".

Habían pasado la guerra y su correspondiente posguerra. Se habían comido hasta las raíces de los juncos y habían liado cigarros con cáscaras de patatas secas. Al menos, claro, aquellas abuelas rojas. Respondían a la necesidad fisiológica vital de incorporar al cuerpo vitaminas, minerales y nutrientes. Si el alimento es el combustible que mueve todo el organismo, poco importa de donde provienen las proteínas, los azúcares, las grasas y los carbohidratos.

¿Quién lo iba a decir? Ochenta años después, el hambre ha vuelto a España. Sólo en Andalucía, 140.000 niños pasan hambre a diario. Dos millones en todo el país. Según Unicef, 30.000 familias tienen serias dificultades para darles de comer a sus hijos. Las fotografías en blanco y negro de aquellos mocosos harapientos que hacían cola para retirar los artículos de la cartilla de racionamiento, se repiten hoy a todo color a las puertas de los comedores sociales.

En Vélez Málaga, la Asociación de Trabajadores por la Integración Social (ATIS, @Solidario_ATIS) gestiona uno desde hace meses. Se trata de una iniciativa autogestionada, que no recibe ayudas económicas de ninguna administración pública. Sus fondos provienen exclusivamente de la aportación voluntaria de la ciudadanía y de la venta de papeletas solidarias. Y se mantiene gracias a las donaciones en especie tanto de empresas de la ciudad como de particulares.

El éxito de este proyecto ha sido rotundo: en la actualidad, ATIS reparte alrededor de 1.000 comidas gratuitas semanales entre personas carenciadas de nuestro pueblo. Y acaba de entregar, además, 2.000 kilos de productos agrícolas para que las familias puedan cocinarlos en sus casas.

Sin embargo, por estos días la noticia es otra. Resulta que el Ayuntamiento de Vélez Málaga acaba de inaugurar su propio comedor social. Un proyecto cuyo coste edilicio (85.000 euros) fue financiado con la donación de las pagas extraordinarias de los concejales y cargos de confianza del Partido Popular (@ppvelezmalaga), y que será gestionado por la Fundación Emaús.

Nadie ha sido capaz de advertir que se trata de un despropósito. O acaso ninguno de nuestros políticos, sindicalistas, militantes, curas, empresarios y periodistas, se atreve a decirlo.

En principio hay una consideración de sentido común: la geografía. Si en el centro de Vélez Málaga existe ya un servicio de estas características, ¿a cuento de qué viene instalar otro igual a sólo tres calles de distancia? Lo normal, al menos para un gestor con un mínimo de responsabilidad y consideración por su trabajo, hubiera sido ubicarlo en Torre del Mar.

La razón es sencilla: imaginemos a una familia tipo (padre, madre y dos niños pequeños) cuyos integrantes tienen hambre (¡no apetito!) subiendo a diario los 5 kilómetros que separan la costa del centro del municipio. Imaginémolos andando al rayo del sol en pleno mediodía por la Cuesta del Visillo. Andando con hambre (¡no con apetito!). Y luego volviendo. Y al día siguiente, volviendo a volver.

Como dice el Grupo Independiente pro Municipio de Torre del Mar (GIPMTM, @GIPMTM_Oficial), si en Vélez Málaga hay un comedor lleno, desgraciadamente en ese núcleo de población existen suficientes necesidades como para llenar otro.

Por otra parte, si bien el comedor es "municipal", está claro que no cuenta con un presupuesto propio ni una dotación económica específica por parte del Ayuntamiento. Al respecto, el alcalde Francisco Delgado Bonilla (PP, @pdelgadobonilla) simplemente ha mencionado un aumento en la partida de servicios sociales en relación al año anterior. Y la concejal del área, Inmaculada Matamoros (PP), anunció la creación de "una asociación de ayuda para conseguir fondos para seguir financiando y manteniendo este proyecto".

Esto quiere decir que a partir de ahora ambos emprendimientos saldrán a la calle a competir por la colaboración de empresarios y ciudadanos. Sí, al más puro estilo laissez faire. Saldrán a disputarse un bien afortunadamente abundante en estas tierras: la solidaridad de la gente. Un bien que, en los tiempos que corren, es inversamente proporcional a la capacidad material  de nuestra maltrecha economía.

Lo dicho: un despropósito. Un juego inhumano y despreciable. Los juegos del hambre. Y la filantropía como excusa y telón de fondo. Política, religión, propaganda... Todos revolcados en el mismo merengue. Todos a la espera, a partir de ahora, de la asquerosa danza de cifras publicitarias que nos anuncien quién dio más menús, quién llenó más estómagos.

Y pensar que nada de esto ocurriría si recordaramos lo que decían las abuelas: con la comida no se juega. Porque hay seres humanos que están pasando hambre.

La noticia en La Opinión de Málaga: http://www.laopiniondemalaga.es/axarquia/2013/07/28/ayuntamiento-velez-inaugura-manana-comedor/606075.html

La noticia en iVecinos.es: http://www.ivecinos.es/ivecinos-velez-malaga/186-V%C3%89LEZ%20M%C3%81LAGA/44306-el-ayuntamiento-de-velez-malaga-inaugura-el-comedor-social-emaus.html

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